
Por Naudín Gracián
Las leyes y requisitos casi siempre obedecen
a la intención de superar vacíos en un sistema, con el objetivo de
cualificarlo. Sin embargo, en nuestra sociedad lo corriente es que los
funcionarios no tengan en cuenta el espíritu, la intención profunda que tuvo el
origen de la nueva ley, al momento de aplicarla. Esto es aprovechado por
algunas personas que, de inmediato, se dedican a encontrar las fisuras que les
permitan valerse de ella, con el fin sacar provecho, despreciando la intención
inicial. Debido a esto, la ley termina siendo un adefesio negativo que obliga a
que se haga una nueva, y así sucesivamente. “Hecha la...