Ruth, el animal que conversó conmigo

Te cuento, Hernán, que, sin esperanza ninguna, abrí el libro Antesala de una tal Ruth Moreno G. (¿?) que me regalaste. Una forma de perder un poco este domingo antes de bañarme. Algo de aplicación de lo que les digo a mis alumnos referente a que en cualquier momento podemos leer poesía, que no vale la excusa de que no tenemos tiempo.

Pues sí, abrí el libro y me agarró, no del cuello, porque evidentemente no es ésa la intención de la autora, ni del brazo; quizá solo del dedo meñique, pero me fue llevando poema a poema. Yo estaba afuera en mi intención despreocupada de leer un par de líneas y relegar el libro al olvido, pero me hizo asomar hacia adentro. Ni me noqueó, ni me dejó grogui; sólo sentí cierta comunión conmigo mismo. Y lo logró con su prosa partida en versos (porque es en prosa que conversamos), con su minimicidad y mismicidad, y con sus frases sencillamente complejas, profundamente superficiales (para mí, digo).

¿Me ayudó en algo a “encontrar el animal que soy”?

No creas poca cosa que alguien nos haga atesorar instanticos de felicidad.

Naudín.

4 comentarios:

Durley Restrepo dijo...

:)

Durley Restrepo dijo...

:)

wilson david David Cogollo dijo...

En todo momento podemos leer poesia, no hay excusas.

wilson david David Cogollo dijo...

En todo momento podemos leer poesia, no hay excusas.

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